Marketing que te trae clientes.
Sin que tengas que pensar en ello.
Cada negocio es distinto, así que tu marketing también. Hecho a tu medida, para que te encuentren, te elijan y tengas más clientes. Tú a lo tuyo; del marketing nos encargamos nosotras.
+100 negocios locales confían en Kiva
+30% de ventas de media para nuestros clientes
20 pueblos donde ya trabajamos
Ponemos tu negocio donde tus clientes ya están buscando.
Nos ocupamos de que más gente te encuentre, te elija y vuelva.
Kiva es una agencia de marketing para negocios locales y rurales de la Sierra Norte de Madrid y la Comunidad de Madrid. Nos ocupamos del marketing completo de restaurantes, casas rurales, comercios de barrio, clínicas, peluquerías, talleres y productores locales: creamos el contenido, llevamos las redes sociales, mejoramos la presencia en Google y la ficha de empresa, gestionamos las reseñas y lanzamos las campañas de la zona. La diferencia está en el punto de partida: antes de proponer trabajo medimos cuánta gente busca de verdad ese servicio en esa zona concreta, con datos del planificador de Google, y si sale que no hay demanda lo decimos aunque signifique no vender. El dueño no tiene que aprender nada ni dedicarle horas: hacemos que entre más gente por su puerta y lo contamos con un número claro cada mes.
Lanzamos campañas para atraer a los clientes de tu zona, gestionamos tus reseñas y mejoramos la estrategia de tu negocio mes a mes para que vendas más.
Todo tu marketing, hecho
Tu web, tu Google, tus redes y tu contenido. Lo montamos y lo llevamos nosotras, de principio a fin. Tú, a lo tuyo.
Que te encuentren y te elijan
Cuando alguien busque lo que ofreces en tu zona, sales tú: con tus fotos, tus reseñas y tu teléfono a un toque.
Resultados que se cuentan
Sin humo ni palabras raras. Medimos lo que importa: más clientes, más reservas, mes a mes.
Que medimos antes de vender
468 búsquedas analizadas antes de recomendar nada
Antes de proponerte trabajo, medimos si tu zona tiene demanda
0 € cuesta que te lo digamos, aunque salga que no te conviene
Ideas para llenar tu negocio
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FAQ
En España, un negocio local suele moverse entre 200 y 500 € al mes para una gestión continua de redes, ficha de Google y contenido, y entre 450 y 900 € al mes cuando se añade publicidad gestionada y captación activa. Una web se paga aparte y una sola vez: entre 800 y 2.500 € una web de presencia bien hecha, y entre 2.500 y 6.000 € si lleva reservas, catálogo o integraciones. Estos son rangos de mercado, no la tarifa de ninguna agencia concreta. Lo que casi nunca se explica es que el precio correcto depende de si tu zona tiene demanda: pagar 500 € al mes por posicionar un servicio que nadie busca en tu municipio es tirar el dinero, por muy bien ejecutado que esté. Por eso conviene medir la demanda antes de contratar nada, y no al revés.
Depende de si alguien busca tu servicio, y casi nunca lo comprueba nadie antes de vender. Medimos 208 combinaciones de sector y municipio en el planificador de Google y ninguna llegaba al umbral mínimo que reporta la herramienta, unas diez búsquedas al mes. No es un problema de los pueblos: en la misma medición entraba Madrid capital con los ocho sectores de más valor, y también daba cero. Eso significa que posicionar «peluquería en tu pueblo» no va a traerte clientes, porque nadie lo escribe así. Lo que sí funciona en un municipio pequeño es otra cosa: la ficha de Google bien montada, las reseñas, aparecer cuando alguien busca sin nombrar el pueblo y que la gente te encuentre desde el móvil estando cerca. Es más barato y es lo único que mueve el mapa.
Pide tres cosas concretas antes de firmar. Primero, que te enseñen la demanda medida de tu servicio en tu zona, con capturas de la herramienta y fecha: si no la han mirado, te están vendiendo un paquete, no una estrategia. Segundo, que te digan qué número van a mover y cómo lo vas a comprobar tú mismo, sin depender de su informe. Y tercero, que te expliquen qué pasa si no funciona y cuándo lo darían por perdido. Desconfía de la permanencia larga sin explicación, de los informes con cuarenta métricas y ninguna conclusión, y de quien promete primeras posiciones: eso no lo controla ninguna agencia. Una buena señal es que te digan que no antes de cobrarte, o que te propongan empezar por lo barato que ya funciona en lugar de por el proyecto grande.
Las causas habituales son cinco y casi todas se arreglan solas. La ficha no está verificada, y sin verificar Google apenas la muestra. La categoría principal está mal elegida, así que compites por lo que no eres. Faltan reseñas: es la señal que más pesa en el mapa y sin ellas quedas por debajo de cualquier competidor con veinte. La dirección o el teléfono no coinciden con lo que aparece en tu web y en los directorios, y esa incoherencia le hace desconfiar. O tienes la ficha duplicada, dos versiones del mismo negocio que se reparten la fuerza. Hay una sexta menos evidente: si eres un negocio que se desplaza y no tiene local visitable, tienes que configurarlo como zona de servicio, porque una dirección oculta mal marcada te deja fuera del mapa aunque la ficha esté verificada y completa.
Google, casi siempre, y no es una cuestión de gustos sino de momento. En Google aparece quien ya ha decidido que necesita algo y está buscando dónde: tiene intención y suele comprar el mismo día. En redes aparece quien estaba haciendo otra cosa, así que sirven para que te recuerden y para que confíen cuando te miren, pero convierten mucho más despacio. Para un negocio local con presupuesto limitado el orden que funciona es este: primero la ficha de Google y las reseñas, que es lo más barato y lo que antes se nota; después la web, para que quien te encuentre pueda reservar o llamar sin fricción; y las redes al final, como prueba de que el sitio está vivo. Invertirlo es el error más común, y también el más caro de corregir después.
No hay ningún alta ni ningún botón: los modelos recomiendan lo que pueden verificar en varias fuentes distintas. En la práctica hacen falta cuatro cosas. Que tu negocio esté descrito igual en todas partes, con el mismo nombre, teléfono y categoría en la ficha de Google, en tu web y en los directorios, porque la incoherencia le impide saber quién eres. Que existan menciones tuyas fuera de tu propia web, que es de donde saca la confianza. Que tu web responda preguntas concretas en bloques breves y autocontenidos, porque es lo que un modelo puede extraer y citar. Y que tengas reseñas reales, que son la prueba de terceros. Es lo mismo que ya sostiene el posicionamiento local, así que no es un trabajo aparte: es el mismo trabajo, hecho de forma que una máquina también lo entienda.
Depende de la palanca, y mezclarlas todas en una sola promesa es lo que genera decepción. Lo que se nota antes es la ficha de Google: una ficha mal montada que se corrige y empieza a recibir reseñas suele mover llamadas en semanas, porque no hay que construir autoridad, solo dejar de estorbar. La publicidad de pago da señal casi inmediata, pero deja de darla el día que dejas de pagar. El posicionamiento de la web es lo más lento: entre tres y seis meses para que se consolide, y en zonas con poca competencia a veces bastante menos. Y hay algo que no depende del canal: si tu negocio tiene mala experiencia o pocas reseñas, el marketing solo hace que más gente vea el problema antes. Conviene arreglar eso primero, porque sale mucho más barato que amplificarlo.
Si vas justo de presupuesto, la ficha de Google es lo primero y la web puede esperar. Pero hay tres situaciones en las que la web deja de ser opcional. Cuando necesitas que reserven, pidan cita o compren sin hablar contigo, porque cada llamada que no puedes atender es un cliente perdido. Cuando tu servicio necesita explicación, precios o condiciones que no caben en una ficha ni en un carrusel. Y cuando quieres aparecer en búsquedas que no son tu nombre: la ficha te posiciona en el mapa, pero los resultados de texto y las respuestas de IA salen mayoritariamente de páginas web. Hay una razón de fondo: la ficha y el perfil de Instagram son alquilados, y las reglas las pone otro. La web es tuya y no te la puede cerrar nadie.
Que empezar no te compromete a nada
Gratis el diagnóstico de tu visibilidad, sin compromiso
Sin ataduras nos adaptamos a tu ritmo, sin contratos largos
Claro un número que importa cada mes, no 40 métricas

Tu competencia ya está vendiendo más que tú.
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